Un giro muy positivo dio Jimena Ángel adentrándose en terrenos más complejos de la música. La electricidad del rock y el pop, ahora es arropada por las programaciones y beats, el charango, la marimba de chonta y un completo nuevo mundo, bendecido por los espíritus de la madre tierra. Bajo la producción de Luis Maurette (Lulacruza), Jimena encontró la posibilidad de florecer desde místicas experiencias que quedan registradas en nueve canciones que le ayudarán a vibrar, brillar y conectarse con la magia del cosmos (Para adentro, Mantrando). Es un álbum muy femenino (Confío), orgánico desde la composición (Todo va mejor) y vital en la evocación de un universo indígena (Tengo). A lo largo del disco, su voz no abandona para nada el pop que la ha acompañado por tantos años. Por el contrario se nutre de las nuevas fuentes espirituosas de las que comenzó a beber de un tiempo para acá. Todo reverdece es un buen comienzo…