Apoyada sobre la pared blanca hay una guitarra Fender de color magenta con algunas zonas desgastadas -tiene muchas horas de escenario y rock and roll- Sobre su superficie está pegada la calcomanía de una gatita y detrás del instrumento hay una vieja (muy vieja) pegatina de Bob Marley La cantante colombiana Jimena Ángel la mira de reojo y explica que “ella lleva conmigo
por lo menos 13 años, pero fue hecha en 1972. Le pertenecía al guitarrista del grupo Mango. Me acompañó en la etapa de Pepa Fresa (su banda en los 90), sin embargo, en esa época no me dejaban acercarme a ella, lo tenía prohibido”. ¿Por qué? “Porque tocaba reeee-mal; muy sucio. Claro, lo mío era y ha sido cantar. Eso sí, en este, mi disco como solista, ya aprendí a tocarla bien. Pero me he pasado un año dándole a los mismos cuatro temas: Día azul -canción que le da nombre a su álbum-, Para estar mejor, 930 -que compuso con Juan Gabriel Turbay- y Si no estás conmigo’”.

La ex Pepa Fresa sólo piensa en posicionar su disco en el mercado latino. “Hay temas de este álbum, como ‘Mañana’, que me acompañan desde 1999”, dice Jimena.

Al hombro su guitarra fiel.

Apoyada sobre la pared blanca hay una guitarra Fender de color magenta con algunas zonas desgastadas -tiene muchas horas de escenario y rock and roll- Sobre su superficie está pegada la calcomanía de una gatita y detrás del instrumento hay una vieja (muy vieja) pegatina de Bob Marley La cantante colombiana Jimena Ángel la mira de reojo y explica que “ella lleva conmigo
por lo menos 13 años, pero fue hecha en 1972. Le pertenecía al guitarrista del grupo Mango. Me acompañó en la etapa de Pepa Fresa (su banda en los 90), sin embargo, en esa época no me dejaban acercarme a ella, lo tenía prohibido”. ¿Por qué? “Porque tocaba reeee-mal; muy sucio. Claro, lo mío era y ha sido cantar. Eso sí, en este, mi disco como solista, ya aprendí a tocarla bien. Pero me he pasado un año dándole a los mismos cuatro temas: Día azul -canción que le da nombre a su álbum-, Para estar mejor, 930 -que compuso con Juan Gabriel Turbay- y Si no estás conmigo’”.

Habla sin parar de esta producción que acaba de lanzar la disquera Universal de México, país en el que ha vivido en estos últimos seis meses. Suspira. Mira hacia el techo, resopla: “Uuuf, por fin está listo el disco, había esperado este momento por más de 15 años y ahora salió. Durante todo este tiempo, casi una década sin grabar mi música, he seguido haciendo ‘demos’, tocando, componiendo”, explica con una sonrisa. “Aunque todavía no ha salido en Colombia (se espera que esté en las disqueras nacionales entre marzo y abril) el recibimiento que le ha dado la gente a mi nuevo material es bastante bueno, eso lo noté el día que abrí el primer concierto de Juanes en Bogotá, la gente me aplaudió, y eso que en nuestro país a los teloneros se les trata bastante mal, pero no hubo rechifla, hasta me pidieron otra”.

9-24-2014 3-26-58 PMEso no le pasó siempre. De hecho, recuerda una negra presentación en Rock al Parque, con el grupo Bloque de Búsqueda, en la que los espectadores les tiraban pilas y monedas al escenario. “Fue una cosa brutal”. Igual, se sentía bien cantando con ellos. En escena estaban dos de sus maestros: Iván Benavides y Teto Ocampo. Ambos le dieron su apoyo cuando se peleó con el decano de Música de la Universidad de Los Andes y mandó al cuerno su carrera. “Cada uno me enseñó lo que sabía. Iván: canto y composición. Teto: la guitarra”.

Al parecer aprendió. “Ya te dije, no la toco como Ce-rati (su músico favorito), pero la domino. Este asunto de cantar-tocar-bailar tiene su dificultad, es como jugar a la Play Station, poco a poco vas superando niveles, subes, mejoras, hasta que llegas al final del juego”. Ella va en la mitad del video game. “Me falta mucho. Soy una artista en desarrollo, pero ya tengo un trabajo como solista y ese es un gran paso”, dice la ex actriz -fue protagonista de la serie El amor es más fuerte (1998)—, ex estrella
de realily -estuvo en La isla de los famosos 2\ “casi me muero de hambre, y el hambre me da mal genio”-, y experta viajera: ha vivido en Los Ángeles, Londres, el D.F. mexicano y diversas ciudades del país. “He tenido muchos trabajos. En Inglaterra, por ejemplo, fui mesera, y llegué a cantar en un lugar bastante extraño que se llamaba Yes Brazil, yo ponía la voz mientras unas chicas bailaban para el público”.

Con Día azul, su disco en solitario, esta hija de un almirante de la Armada (su padre casi nunca escuchaba rock, prefería Madrigal) y una fiel paisa que siempre ha creído en ella, vuelve a las andadas y a rasgar con un pick las cuerdas de su histórica Fender. “¿Me dejas decir algo? Mucha gente creyó que mi carrera había muerto. Pero, como ven, está más viva que nunca. No grabé antes porque solo hasta ahora pude hacerlo a mi manera, sin dejar de ser lo que soy. No canto lo que me imponen, canto lo que quiero. No soy una estrellita pop prefabricada, he tenido que ‘guerrear’ mucho. ¿Qué más podía hacer? Yo nací para esto”. La última frase también la dijo Cerati en una canción. Í.J.E.S. ■